Círculo Escéptico: Asociación para la difusión del pensamiento crítico Entrar al área de socios
 

 Portada  |  Actividades  |  Documentos  |  Humor  |  Enlaces  |  Quiénes somos  |  Contacto 

Documentos > Dossier > Todo sobre "Las caras de Bélmez" >
"Los caras de Bélmez": Al fin, un libro con todos los datos

Todo sobre "Las caras de Bélmez": "Los caras de Bélmez". Al fin, un libro con todos los datos

"Los caras de Bélmez" es un libro fruto de la investigación de Francisco Máñez y Javier Cavanilles donde exponen, de forma un tanto humorística, lo que se supone que pasó, y lo que de verdad pasó. No es un libro cualquiera sobre el asunto: cuentan la versión paranormal de los hechos... y también explican la mucho más probable realidad sobre ellos, con un apoyo documental de cada uno de los detalles que ya quisieran para sí los libros que sólo muestran los datos favorecedores a la tesis "del misterio".

Así, en este apartado contamos tanto con el anuncio que del libro hicieron algunos de nuestros socios, como posteriores artículos redactados a partir de su lectura.

Anuncio del libro
Bélmez, 36 años de caras (publicado originalmente en "El Correo")
Reseñas de "Los caras de Bélmez"

Anuncio del libro (varios autores)

El tiempo en Turulatilandia: berrinches tormentosos continuados
(por Mauricio-José Schwarz)

Berrinchazo sin límites habrá en Cuarto Milenio, la/lo/el SEIP (o lo que quede de tal agrupación de egos inflamados después de las últimas deserciones masivas) y los alrededores de tales centros de mercadeo de la estupidez y la mentira, a resultas del libro de Francisco Máñez y Javier Cavanilles Los caras de Bélmez, volumen dedicado a todas las personas que se han llevado un euro al bolsillo a resultas de ciertas caras malpintadas en el suelo de una casa en Bélmez de la Moraleda, Jaén.

La conocida historia no la vamos a repetir acá, como no sea para recordar que numerosos profesionales del embuste se han llenado la boquita hablando de rollos "parapsicológicos", "paranormales", "maravillosos", "inexplicables" y demás bobadas sin jamás haberse ocupado ni de demostrar tales delirios y ni siquiera de emitir una hipótesis que se pudiera someter a prueba. Y es que esas cosas de hipótesis, experimentos y demás siempre acaban, vaya usted a saber por qué, jodiéndole el negocio a los más distinguidos soplaflautas. Recuerde usted cómo las investigaciones más o menos serias le hundieron a Íker Jiménez el barquito de sus fantasmas gigantes de Navalperal. En todo caso, durante décadas las caras malhechotas de Bélmez han sido protagonistas de un negociazo en forma, donde un equipo de dones y doñas nadie se han autoproclamado "investigadores", "expertos" y cualquier tontería que se les ocurriera, a más de realizar experiencias misteriosas que luego han sido negadas por los propios cómplices cuando se pelean porque no les gustó el reparto de los prestigios, los dineros y los minutos en televisión.

Las caras de Bélmez, publicitadas como "el más importante" caso paranormal de España, dieron, eso sí, oportunidad a un personaje tan patético como Pedro Amorós de pavonearse con amenazas mentirosas como la que me dedicó a mí, de presentar una demanda civil buscando ganarse más dinero (y fracasando patéticamente, aunque bien puede congratularse de que la jueza no lo haya procesado por las ofensas y acusaciones delirantes que Pedrito le dedicó a la juzgadora cuando perdió), de salir en televisión y de demostrar la falta de aseo jurídico y económico con que suelen llevarse los clubes de paranormaleros.

El problema de Pedro (que se apropió del tema Bélmez munido de sus coladores y tupperwares verdes disfrazados de "equipo de investigación"), de Íker Jiménez (cuyo prometido y anunciado altivamente pago de los estudios del suelo de la "nueva casa" sigue sin llegar), de Luis Mariano Fernández (guía de las giras turísticas bien cobradas a Bélmez y otros sitios supeustamente fantasmosos) y demás personajes es que su demanda y su arrogancia llevaron a que se les prestara una atención pocas veces dedicada a las chifladuras de los pobres que ven duendes, extraterrestres y cosas que se mueven. Y el resultado es este libro, que no les gustará nada.

Lo cual es un gusto no porque lo pasen mal unos desvergonzados, sino porque permite que haya alguna víctima menos de las trolas paranormaleras jamás probadas, pero siempre bien cobradas en dinero, en prestigio y en reconocimientos, todo mal habido.

Los caras de Bélmez
(por Luis Alfonso Gámez)

Javier Cavanilles y Francisco Máñez presentan hoy en Valencia su libro Los caras de Bélmez (Ediciones RIE), producto de más de dos años de trabajo y del que ya sólo la portada va a escocer en el mundo del misterio español. De izquierda a derecha y de arriba abajo, aparecen en ella los periodistas esotéricos Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández, María Gómez Cámara -dueña de la casa en la que aparecieron las caras en 1971-, el parapsicólogo Germán de Argumosa, Fernando Jiménez del Oso, el periodista y ufólogo Bruno Cardeñosa, el parapsicólogo alemán Hans Bender, el parapsicólogo Pedro Amorós y La Pava, el más famoso de los rostros pintados en Bélmez de la Moraleda (Jaén). Por lo que sé del contenido, intuyo que podemos estar ante el libro definitivo sobre el misterio más cutre de la parapsicología española, una obra a cuyos autores ya va descalificando por ahí un vendedor de misterios y criminólogo de pacotillla que no aparece en la portada.

Los caras de Bélmez
(por Lola Cárdenas Luque)

Como siempre, llego tarde, pero aún me quedan unas horas para mi modesta contribución. Si vives en Valencia o sus alrededores y tienes un rato por la tarde, ven a la feria del libro, para la presentación del libro que Francisco Máñez y Javier Cavanilles nos han tenido dos años esperando.

Se trata de... titotatín... "Los caras de Bélmez"... Uoooo...

¿No sentís ya el miedo y el misterio del bueno correr por vuestras venas? Ah... ¿Que no? Oh... ¡Bueno, no importa! Mañana quiero veros en la presentación del libro. Y compradlo, no seais tacaños, que si os dejais los euros en los libros de Amorós y compañía, podeis hacer un huequecito en el presupuesto para un libro escrito con pasión, dedicación y saltos a pecho descubierto y sin red.

No hay más que ver lo que ha dicho la crítica sobre los autores para saber que la lectura de este libro va a ser toda una experiencia:

"(...) Probablemente porque hacen de payasos listos tan metidos en la piel del personaje, que se creen listos de verdad en lugar de payasos".
Prof. Jiménez del Oso

"Un poco de sentido crítico. No todo es casual. Hay que ver quién escribe las cosas, a que asociación puede pertenece, y qué motivación hay en todo esto, que es desprestigiar. No porque aparezca en Internet va a ser cierto. Habitualmente los libros tienen mucho más valor".
Iker Jiménez (Periodista)

"Hay mucho tonto en este mundo porque piensan que cualquier cosa se puede hacer con un simple dedo o un pincel, y por supuesto digo tonto sin carácter despectivo ni en tono de insulto, simplemente como matiz".
Pedro Amorós (Presidente de la SEIP)

"El pleno municipal [de Bélmez de la Moraleda] aprobó ayer por unanimidad de todas las fuerzas políticas emprender acciones legales".
Europa Press

"[Contra ellos] se puede ir por la vía penal (ya hablo de memoria, creo que es un año de prisión y un millón de pesetas) y por lo civil (que fácil puede subir de los cinco)".
Bruno Cardeñosa (Ufólogo)

"En la actualidad podemos verles (quien tenga ese gusto) en los foros, chats, etc... intentando que sus nombres no queden donde están: en la basura".
Pedro J. Fernández (Investigador)

Nos vemos mañana en la Presentación el próximo viernes 4 de mayo, a las 18 h., en el Espai d'Activitats 2 de la Feria del Libro de Valencia, en el Jardín de los Viveros, con la presencia de Antonio Castelo, y de los autores Francisco Máñez y Javier Cavanilles (lo he copipegado de su página, lo confieso).

Breves notas: Los caras de Bélmez
(por Lola Cárdenas Luque)

Si hace apenas 36 horas hablaba de la inminente presentación del libro "Los caras de Bélmez", ahora que regreso de la misma, de una cena super-secreta con uno de los autores (Francisco Máñez), de dormir y de una reunión a primera hora de la mañana, dejaré unas pequeñas notas.

La presentación, muy divertida. Podría ponerme ikerosa y decir "miles de amigos nos acompañaron en ese mágico momento", pero lo cierto es que la carpa no daba de sí más que para unas 100 personas. Eso sí, abarrotada, habiendo incluso gente de pie en la puerta. No sólo eso: los ejemplares que se pusieron a la venta en esa tarde se agotaron. Una servidora pudo llevarse su copia dedicada por los autores y con una sorpresita patanegra, de pura casualidad. Casi me lo quitan de las manos, literalmente.

Felicidades a los autores, y que no se preocupen, que este libro también va a ser detractado, faltaba más ;-)

En cuanto me lo lea, una servidora de ustedes hará una reseña y, por supuesto, os dará la paliza para que os lo compreis. Para poneros los dientes largos, os diré que abrí una página al azar (la 255) y me encontré con que, como ejemplo del rigor amorosiano, citaron un fragmento de la épica práctica de ufología del cursillo de parapsicología que pretendían hacer pasar por una diplomatura. Mejor dicho: El Fragmento (*). Ay, cuántos momentos de humor me esperan.

(*) Para quienes no lo conozcan, aprovecho que soy buena persona y lo cito aquí. El curso en cuestión estaba debidamente protegido con un avanzado sistema de usuarios digno de un ingeniero informático, pero ese chiste ya os lo cuento otro día.

[...] debemos de armarnos de valor y educación, coger nuestro cuaderno de campo de investigación y buscar un pueblecito pequeño, de los alrededores de nuestra ciudad.

Necesitaremos:

- Block de notas
- Grabador de reportero
- Máquina de fotos
- Bolsita para recoger posibles muestras.

Normalmente , la información se trasmite en los bares, o restaurantes de carretera, ya que allí lo saben todo.

Entonces, hábilmente deberemos dejar caer que...: ¡ Vaya! El otro día me dijeron que por aquí se vieron unas luces extrañas en el cielo... ¿no se si será verdad?

De inmediato, si alguien sabe algo nos lo dirá o contará la cosa.
[...]

¿Es o no es una mina este Amorós?

Los caras de Bélmez
(por Gerardo García-Trío)

Javier Cavanilles y Francisco Máñez presentan hoy en Valencia (qué lejos, maldita sea) su libro Los caras de Bélmez, editado por RiE. Para quienes no los conozcan, diré solamente que Francisco es el descubridor del famoso método Máñez que se usó para falsificar las nuevas caras de Bélmez, como Javier Cavanilles, el otro autor, denunció en su día en el periódico El Mundo. De aquellos polvos, y tras dos años de investigación y trabajo sobre caras nuevas, viejas y también algunas muy duras, vienen estos lodos.

Sin haberlo leído todavía, puedo adelantar, por lo que conozco a los dos y el trabajo que han venido haciendo, que será el libro más completo y serio que se haya escrito sobre las caras de Bélmez. Y digo serio por su rigor fuera de duda, porque -también por lo que conozco a los dos y el trabajo que han venido haciendo- estoy también seguro de que la lectura de Los caras de Bélmez me hará saltar las lágrimas de la risa más de una vez.

Para prever esto último, no hay más que ver la portada y el anuncio del libro que han hecho. Insuperable, necesito este libro.

Bélmez, 36 años de caras
(por Luis Alfonso Gámez)

Uno de los hijos de María Gómez Cámara, junto a 'La Pava'. Foto: Ramón L. Pérez

Una mancha de grasa fue el origen de todo. Apareció en el suelo de una cocina, y una mujer vio en ella un rostro. Así nacieron las caras de Bélmez en agosto de 1971. Medio año después, convertido el pueblo en el Roswell de la parapsicología española -con voces de ultratumba y todo-, la Prensa dictaminó que aquello era un fraude. Y el fenómeno cayó en el olvido hasta que Iker Jiménez se fijó en él. "¡Las caras de Bélmez son auténticas!", sentenciaba en un artículo que firmaba con su colega Lorenzo Fernández en la revista Enigmas en septiembre de 1997. El fallecido Fernando Jiménez del Oso, director de la publicación, aseguraba en el editorial que los dos periodistas aportaban "pruebas definitivas del carácter paranormal de las caras de Bélmez".

María Gómez Cámara, la descubridora de las caras, murió el 3 de febrero de 2004. El Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda quiso entonces hacer de su casa un museo para aprovechar el tirón turístico, pero los descendientes de la mujer pidieron por ella una millonada. Los parapsicólogos invadieron el pueblo y, a su paso, los rostros se multiplicaron convenientemente por inmuebles más asequibles. Un libro que relacionaba las teleplastias -así las llaman los parapsicólogos- originales con muertos de la Guerra Civil se convirtió en un bestseller y se extendió la idea, defendida por Jiménez y Fernández en su reportaje, de que el régimen franquista había montado una operación para echar tierra sobre el asunto. ¡Las caras de Bélmez habían resucitado!

"Una trola de colegio"

Primer reportaje de 'Ideal' de Granada, en el que se ve a María Gómez Cámara vendiendo fotos de las caras.

¿Pero qué hay de cierto en toda la historia del que ha sido considerado el mayor misterio de la parapsicología española? Casi nada, según el periodista Javier Cavanilles y el parapsicólogo Francisco Máñez, autores de Los caras de Bélmez (Ediciones Redactors i Editors), que la próxima semana llega a las librerías. "Es un misterio ridículo, divertido, curioso, cutre... Es todo muy loco. Son 36 años de tonterías", dice Cavanilles. "Es una típica trola de colegio", remacha Máñez. Ellos lo tienen claro: "Si se hubiera descartado la explicación sobrenatural (milagrosa o parapsicológica) desde el primer momento, todo hubiera quedado en una broma. Por eso hay que preguntarse cómo es que una anécdota tan absurda ha durado tanto".

Al principio, fue una pareidolia. El 23 de agosto de 1971, María Gómez Cámara creyó ver una cara en una mancha del suelo de su cocina, como se ven formas en las nubes, en las mesas de mármol y en tantos otros sitios. Aquello montó tal revuelo en el pueblo que uno de sus hijos destruyó la imagen con una piqueta. De nada sirvió. A principios de septiembre, apareció en el mismo lugar otra -la conocida como La Pava-, que fue recortada y protegida tras un cristal. Y, en enero de 1972, surgió en el mismo sitio una tercera cara, más tosca, que fue recortada y tirada a la basura. El fenómeno era ya imparable.

Una información periodística, publicada en el diario granadino Ideal el 16 de septiembre, hizo que el fenómeno sobrepasara los límites de Bélmez. "Un rostro que aparece y desaparece en un fogón", decía el título. Habían pasado tres semanas desde el descubrimiento de la primera cara en la casa de Juan Pereira y María Gómez Cámara y ya florecían varios negocios en torno al misterio: la familia cobraba la voluntad por entrar en la casa, se montaban viajes organizados y la mujer vendía fotos de La Pava a 10 pesetas la unidad (el periódico costaba 5 pesetas entre semana y 6 los domingos). "Nadie ha sacado mucha pasta con las caras de Bélmez. Nadie se ha llevado todo lo que esperaba", dice Cavanilles.

'Pueblo' llega al pueblo

"Este caso lo monta realmente Emilio Romero (director de Pueblo). Sin Emilio Romero, ahora no estaríamos hablando de este asunto", mantiene Ramos Perera, en la época presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, en una entrevista reciente concedida a Cavanilles y Máñez. Tras dedicar a las caras tres informaciones a finales de enero y principios de febrero de 1972, Pueblo envió a Bélmez a Antonio Casado. Su serie de reportajes 'Las caras hablan', publicados entre el 14 y el 24 de febrero, elevó las caras a la categoría de misterio nacional. "Yo no me inventé nada, pero sí puede decirse que todo el revuelo que acabó montándose fue por mis reportajes", recuerda el comentarista político, entonces un reportero de 24 años, "lo que hoy llamamos un becario".

El parapsicólogo Germán de Argumosa recorre las calles de Bélmez. Foto: Antonio Casado.

Casi al mismo tiempo que él, hizo su entrada triunfal en el pueblo Germán de Argumosa, un parapsicólogo al que siempre ha gustado que le llamen profesor, aunque carece de estudios superiores y nunca ha dado clase en una universidad. Argumosa creía que las caras eran un fenómeno originado en el Más Allá y se puso a grabar voces de ultratumba, psicofonías. Dijo que lo había conseguido y Pueblo se hizo eco de ello. Sin embargo, casi nadie creía en Bélmez en las voces de los espíritus porque Argumosa las grababa en habitaciones llenas de gente que no paraba de hablar. Otro parapsicólogo, Joaquín Grau, achacaba el fenómeno de las caras a una concentración de energía que canalizaría la dueña de la casa. "Cualquier afirmación, por estrafalaria que pareciera, merecía ser publicada", escriben Cavanilles y Máñez.

La tirada de Pueblo creció en 50.000 ejemplares gracias a las caras, y pronto acudieron a Bélmez otros diarios a hacerse con su parte del botín. Sin embargo, el 21 de febrero, la historia dio un giro radical: un artículo de Julio Camarero apuntó al fraude en el diario de Emilio Romero y El Alcázar publicó un reportaje en la misma línea. A partir de ahí, el misterio se fue abajo. "Me llamó Emilio Romero al despacho y me dijo: «Antonio, me ha llamado el ministro y esto hay que pararlo»", recuerda Casado, quien cree que la creciente histeria puso nerviosos a algunos dirigentes.

La Operación Tridente

Javier Cavanilles y Francisco Máñez

El joven periodista desempolvó entonces las teorías del químico que le asesoraba, se hicieron análisis y se concluyó que las caras habían sido pintadas con sales de plata. Otros diarios siguieron defendiendo la autenticidad del fenómeno, pero el declive fue imparable. Las caras de Bélmez acabaron arrinconadas en las revistas esotéricas. Cuando Iker Jiménez y Lorenzo Fernández resucitaron el enigma en 1997 argumentaron que su final se debió a "una operación oculta que tuvo como único objetivo aniquilar el misterio", que ellos bautizaron como Operación Tridente. Cavanilles y Máñez afirman que esa conspiración, de la que no hay ninguna prueba documental, es un invento de Jiménez del Oso, director de la revista Enigmas, y Casado tampoco cree en ella: "Lo de la Operación Tridente es una chorrada".

Todos los análisis químicos hechos a restos de las caras de Bélmez a lo largo de los años han confirmado el fraude. "Son manchas retocadas", explica Máñez, quien añade que al principio lo fueron con sales de plata y luego con carbón, lápiz y otros medios. Los actores también variaron con el paso del tiempo. Casado señaló en Pueblo a dos culpables: Miguel Rodríguez, el fotógrafo que tenía a medias con los Pereira el negocio de venta de fotos, y su hijo Jesús Miguel, pintor. Después, vendrían otros. ¿Y María Gómez Cámara?

"Ella tuvo que saber en todo momento lo que estaba pasando", coinciden los autores de Los caras de Bélmez. Están convencidos de que su libro no pondrá el punto final a esta historia. "Dentro de unos años, una nueva generación caerá en la trampa, como pasa con el monstruo del lago Ness, Roswell...", augura Mañez.

Miguel Chamorro, en una foto familiar, el guardia civil con el bigote retocado en 'Tumbas sin nombre' y 'La Pava', la más famosa de las caras de Bélmez.

¿Muertos de la Guerra Civil?

El libro sobre las caras de Bélmez que mejor ha funcionado es Tumbas sin nombre (2003). Obra de Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández, vincula el fenómeno con la Guerra Civil. Los autores defienden que algunos rostros corresponden a familiares de María Gómez Cámara muertos durante el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza.

Los periodistas admiten en el libro que, para dar con el parecido, en unos casos manipularon las dimensiones de la cara de cemento de turno, en otros la invirtieron horizontalmente y en algunos hicieron ambas cosas. Es decir, jugaron con un programa tratamiento de imágenes hasta conseguir que los rostros encajaran con lo que querían. Gerardo García-Trío, miembro del Círculo Escéptico, organización que ha colaborado con Cavanilles y Máñez, recabó la opinión de un forense que quitó cualquier valor al estudio: "Esto es muy fácil de hacer. Sólo hay que tener caradura y muy poca vergüenza. Es gente sin escrúpulos que se inventa un cuento y lo adorna con un poco de pseudociencia". "Esas caras no son mi familia. ¡No pueden ser! Es como si mi cara la ponen comparándola con otra. Con esto de los ordenadores igual todo es posible", dijo María Gómez Cámara cuando Jiménez y Fernández le presentaron la comparativa.

El dictador Francisco Franco, uno de los protagonistas del fenómeno de Bélmez.

El episodio más grotesco del estudio es el que se refiere a la semejanza entre la más famosa de las caras, La Pava, y el guardia civil Miguel Chamorro, cuñado de la mujer. Se basa en una foto del militar que fue manipulada para ponerle un bigote y una boca que no eran los del original. Las pruebas están en Tumbas sin nombre, donde en una foto familiar aparece el guardia con el bigote engominado con las puntas hacia arriba. Para la comparativa con La Pava, se cogió esa imagen y se le puso un bigote con las puntas hacia abajo. Así, los dos rostros tenían un aire.

Cavanilles y Máñez afirman que ese trabajo se basa en un programa de televisión protagonizado en febrero de 2003 por el Ricard Bru, en el que el showman relacionó las caras con la Guerra Civil. Los analistas de Bru hicieron lo mismo que los de Tumbas sin nombre, incluido el cambio del bigote. "Bru aclaró arbitrariamente que aquello era para imitar cómo tendría los bigotes en el momento de la muerte (...). Por lo que se ve, no le había crecido la barba, ni las patillas, ni el pelo en general, sólo un bigote bien cuidado, aunque sin gomina", escriben los autores de Los caras de Bélmez. Jiménez -con quien este periódico ha intentado hablar sin éxito- y Fernández no advirtieron de la jugada a sus lectores.

Tampoco suele ser habitual recordar que en la cocina de Bélmez han aparecido los rostros de Francisco Franco e Isabel Preysler, entre otros personajes cuya presencia resulta difícil de justificar para los partidarios de lo sobrenatural.

Método casero para fabricar 'teleplastias'

'Gnomo de Bélmez', creado por Francisco Máñez con su método de fabricación de 'teleplastias'. Foto: Francisco Máñez.

Cualquiera puede hacer caras de Bélmez. "Sólo hacen falta un suelo de cemento y agua, aceite y vinagre. Así, en los posibles análisis no saldrá ni rastro de pintura, como pasa en algunas caras de Bélmez de los años 90", explica Francisco Máñez.

Se moja el suelo y, antes de que se seque, se buscan caras en las manchas de agua y se remarcan sus rasgos con agua, aceite y vinagre. Si se hace con agua, la imagen tendrá menos fuerza. Si se hace con otra sustancia, resaltará más. "En el fondo, de lo que estamos hablando en Bélmez es de un intento de aprovechar unas manchas en el suelo para hacer caja", dicen Cavanilles y Máñez.

Los periodistas esotéricos han defendido que la existencia de un nexo sobrenatural entre María Gómez Cámara, que haría aparecer las caras, y los rostros se demostraba en que, cuando ella estaba enferma, las imágenes se debilitaban. Los autores de Los caras de Bélmez creen que existe conexión, pero mundana: cuando la mujer estaba mala, no podía cuidar -remarcar y repintar- las figuras y, por eso, éstas se iban desvaneciendo.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Reseñas de "Los caras de Bélmez" (varios autores)

Los caras de Bélmez
(por Ricardo Campo)

Yo no sé si al lector le satisface y divierte contemplar como los misterios S.A. se derrumban por obra y gracia de un autor capaz de enfrentarse a la farándula paranormalista. A mí sí; por eso me alegré especialmente cuando supe que Javier Cavanilles y Francisco Máñez estaban escribiendo un libro sobre el episodio más absurdo de hispano-paranormalandia, las caras de Bélmez, una historia que venía coleando desde 1971. El asunto fue prácticamente olvidado entonces, pero en 1996 se celebró un congreso en Bélmez para conmemorar los 25 años del fenómeno, que dio paso en 2004 a la manipulación de los hechos por parte de la prensa ocultista hasta convertirse en un desmadre no igualado en la pequeña historia de los misterios comerciales de España. El libro de Cavanilles y Máñez, que lleva el irónico y acertado título de Los caras de Bélmez, ha sido recientemente publicado, para satisfacción de todos aquellos que procuramos que no nos den gato por liebre.

El caso de las caras de Bélmez fue desde sus inicios tan absurdo, tan obvia su naturaleza fraudulenta, que ni siquiera las principales obras de divulgación parapsicológica lo han recogido en estas últimas tres décadas; así de desacreditado quedó tras el estallido inicial. Al margen de ello, sólo los ocultistas locales han pregonado que allí, en ese pueblo de Jaén, residía el mayor misterio parapsicológico de Europa; ahí es nada.

La obra rompe con el escenario típico de Paranormalandia. Es ajena a los variados intereses -no sólo económicos- presentes en el marcado español de lo enigmático; no les sigue el juego; no se adapta a la última corriente de interés mediático por un tema exprimido durante décadas, sino que analiza a todos los protagonistas desde fuera implacablemente, sin concesiones. Un meritorio trabajo de recopilación informativa y de interpretación. Por todo ello, el trabajo de Cavanilles y Máñez no será reseñado en las revistas paranormalistas.

Los autores ponen de manifiesto las absurdas historietas y maniobras ejecutadas desde principios del actual siglo por los periodistas, hipnólogos y espiritistas que han intentado mamar de la teta belmeciana. Las distintas versiones de lo ocurrido, totalmente contradictorias y ridículas, son pasto para el rumiante consumidor de ocultismo barato. No deja de sorprender, ni al crítico más acostumbrado, en qué poca consideración tiene este gremio a sus clientes; quizá porque saben que de ellos no va surgir crítica ni cuestionamiento alguno, por muy anormal y chocante que sea lo que se les transmite. Las falsedades llegaron a asociarse a hechos históricos como el famoso asedio al Santuario de la Virgen de la Cabeza durante la Guerra Civil española. El mamoneo paranormal también quiso explotar este episodio de la historia de España a favor de las imaginaciones teleplásticas.

Intercalados a lo largo de libro aparecen significativos episodios de la historia de la parapsicología, como el fraude infantil de las hadas de Cottingley o las investigaciones de Rhine, así como unas clarificadoras biografías de Hans Bender y Germán de Argumosa, uno de esos ridículamente ditirambizados pseudoinvestigadores, a quien ponen en su sitio: un simple espiritista con corbata antes que un parapsicólogo (lo de "profesor" lo dejo para que el lector descubra por sí mismo la realidad de esta atribución). Ambos, con background académico el alemán y una etiqueta espiritista de anís El Mono el español, son dos creyentes en los fenómenos que decían investigar. La participación del cántabro en Bélmez, que se paseó por el lugar en 1971 como una estrella, podría ser calificada de patética. Por su parte, Bender aprovechó para hacer un poco de turismo cuando estuvo en la zona.

Cavanilles y Máñez salpican su libro de atinadas muestras de humor, como cuando en la página 74 escriben que el parapsicólogo "Uttama Sitkari" (¿por qué serán tan cursis los paranormalistas a la hora de elegir pseudónimos?) se refería a que la mente de María (la dueña de la casa en la que habían aparecido las caras) era la que provocaba la aparición de rostros mediante una especie de proyección telepática involuntaria llamada psicorragia. "Sólo le faltó alistar a la difunta en la Patrulla X", aseguran los autores. Pero, por favor, no se pierdan, en el contexto del juicio celebrado tras la demanda presentada por Pedro Amorós contra El Mundo y los autores del libro, lo de la tentativa inidónea en el momento de intentar demostrar su fantasmagórico currículum... (pp. 334-335).

Por el lado de los defectos, hay que apuntar que los errores tipográficos son más frecuentes de lo deseable, como si hubiesen carecido de tiempo para una revisión; algunas referencias están traspapeladas y falta parte de las del capítulo titulado "Tres tristes tigres"; e, incomprensiblemente, no figura la numeración de páginas en el índice. Y por pedir, pediría un índice onomástico, que habría facilitado mucho la labor de una segunda lectura más específica de algunos aspectos destacados. Esperemos que todos estos detalles sean subsanados en una posible segunda edición.

Una de las conclusiones más significativas que puede extraer el lector, en particular de la actualización del tema a partir de 2004, es el proceder y la dinámica interna típica de algunas asociaciones pro-misterios: ausencia de legalidad, funcionamiento rígidamente piramidal, rápida segregación del disidente, campañas de difamación contra quien ha revelado el entramado de fantasías en que se basan los figurones de lo paranormal, etc. Y es que el conocimiento y la verdad les importa un pimiento a todos estos avispados mercachifles del ocultismo...

Espero y deseo que la publicación de obras como Los caras de Bélmez no sea una excepción en el mercado editorial español. Hacen falta libros como éste, libros refutadores e informativos, libros que caigan en manos de adolescentes curiosos, interesados en las cosas raras, que, o bien les quiten las ganas de prestar atención a Paranormalandia y su tráfago pseudo-religioso mercantilista, o bien les inste a profundizar en estos temas de su interés con un cuchillo entre los dientes, en sentido figurado.

¿Cuál podría ser una frase que resumiese la historia del misterio ocultista con más caspa de España? ¿Qué le parece ésta, de los propios autores?: "Desde todos los puntos de vista, y desde el primer día, las caras de Bélmez de la Moraleda fueron un timo" (p. 123). Seguramente, algún humorista las volverá a colocar dentro de unos años en su lista de enigmas favoritos. Mientras, pasen un buen rato leyendo Los caras de Bélmez.

Subir

Publicaciones

Pensar
Revista iberoamericana para la ciencia y la razón

Pensar en Internet
- Publicaciones -

Enlazar al Círculo Escéptico

En esta página encontrará banners, botones y sugerencias de texto para enlazar a este sitio.

Cartas

Entre en este apartado para leer nuestras cartas, que serán enviadas a los medios, y adherirse a la iniciativa si lo considera adecuado.

Últimas noticias

Destacados

- Dossier: Todo sobre "Las caras de Bélmez"
- Dossier "Iker Jiménez"
- Artículos: La ciencia frente a las creencias religiosas
- ¿Funciona la homeopatía? (prensa)
- Planeta Encantado
- La decodificación de Dan Brown

Contacto y novedades

Contacto

Ver nuestra política de privacidad

Novedades del Círculo Escéptico en RSS:

Novedades en RSS

Sitios web de nuestros socios

En línea desde:23/08/2005

Miembros de:

ECSO: European Council of Skeptical Organisations

2005, 2006, 2007 (c) Círculo Escéptico. Prohibida la reproducción sin permiso.