Crítica de jornadas sobre pseudociencia
SEIP 2005
Casas encantadas (José Requena)
Sábado 2 de abril de 2005
Suena el despertador a las 7:30 de la mañana. Llueve. Me levanto un tanto somnolienta, me arreglo, recojo los aparatos y salgo de casa a las 8:20 de la mañana, de nuevo, en dirección a Monforte del Cid. El viaje es tranquilo, apenas encuentro tráfico en la carretera.
Llego sobre las 10:05. Afortunadamente, aún no habían empezado. Me reúno con una persona con la que había quedado allí para esa mañana, entramos en el auditorio, tomamos asiento, y esperamos a que dé comienzo la segunda ronda de ponencias de las jornadas.
PRIMERA PONENCIA DE LA MAÑANA DEL 2 DE ABRIL DE 2005
10:21 horas
José Requena, "Las casas encantadas - ¿Existen casas malditas?"
Elena presenta el fenómeno de las casas encantadas, y a José Requena como a un investigador de campo, uno de los mayores expertos en el fenómeno de las casas encantadas. Nos presenta, además, el libro de José Requena sobre casas encantadas publicado en la editorial Belgeuse.
José Requena abre su charla dando las gracias por la asistencia un sábado por la mañana prácticamente a primera hora, y lo primero que nos dice es que el tema de las casas encantadas es un tema que le fascina. Para quien se pueda tomar el tema de forma jocosa, advierte que hablar de casas encantadas es hablar de "lugares donde se producen una serie de disturbios", convulsos, violentos, "al menos a priori".
¿Qué es una casa encantada? Dice que habría que distinguir dos cosas para ello. Es muy fácil confundir un fenómeno de encantamiento con fenómenos poltergeist; fenómenos psi-kappa (nombre exótico que reciben los fenómenos de índole paranormal manifestados a través de efectos de orden físico: psicoquinesia, ectoplasmia, psicofonías, etc.) en cualquier caso, y que esto determina esta serie de fenómenos bruscos y violentos. Según él, la diferencia entre ambos fenómenos estriba únicamente en el lugar donde se producen.
Si al salir del lugar donde se da la fenomenología, los fenómenos no se reproducen, entonces estamos ante un fenómeno cuyo radio de acción se circunscribe al lugar; al salir de este radio de acción los fenómenos cesan. Esto sería un encantamiento, un lugar encantado. Pero si los fenómenos se reproducen en otros lugares, entonces estamos ante una fenomenología poltergeist.
Todo esto a mí sólo me sugiere una nomenclatura rimbombante pero sin apenas sentido. Para empezar, no define qué es exactamente una "casa encantada", sino que directamente clasifica los fenómenos. Imagino que, por tanto, la definición consiste en la unión de esas dos posibilidades.
Pero... ¿qué es un encantamiento? Parece ser que "algo" tal que al salir de su radio de acción, deja de manifestarse. ¿Qué radio de acción? No lo especifica. Si el radio de acción es dependiente del fenómeno, debería dar la relación entre uno y otro, y si es independiente, sería un valor constante que, a buen seguro, tras tantos años "investigando" debería conocer de sobra (y demostrar cómo ha llegado a él). Tal vez no sea constante ni dependiente de los fenómenos, sino dependiente de otros factores, pero, ¿cuáles? En definitiva, ¿qué radio de acción debemos temer ante un encantamiento? No lo dice y, por lo tanto, nos quedamos igual que estábamos. Todo esto, suponiendo, claro, que tal "encantamiento" realmente exista.
La otra posibilidad me deja aún más perpleja. Estamos ante un poltergeist si los fenómenos se reproducen en otros lugares. Para empezar, ¿qué fenómenos? Bien, sí, "disturbios convulsos, violentos". Bajo ese punto de vista, el "maquineto" que pasa por mi calle con la música a todo volumen a las tres de la madrugada, dado que es un claro "disturbio convulso, violento", debería ser considerado un poltergeist, ¿o no? Pienso, no obstante, que José Requena no se refiere a este tipo de "disturbios" sino de otra clase, pero, ¿por qué no los define para evitar equívocos? Además, si tenemos que en un lugar se mueve una mesa por las noches, y en otro lugar, pongamos, a 1000 km de este primero, también se mueve una mesa, estaríamos ante un poltergeist, pero lo que no me queda claro es, ¿el mismo? Porque lo que nos dice José Requena es que tenemos "un poltergeist" si el fenómeno se reproduce en otros lugares, lo que me da a pensar a mí que en ese caso estamos tratando del mismo poltergeist, y así, realmente, es imposible distinguir un poltergeist de un encantamiento. ¿Por qué?
Muy sencillo: nos dice que los encantamientos tienen un radio de acción. Dejemos a un lado por el momento que no sabemos qué radio de acción, vamos a suponer que lo conocemos. En una zona X de radio R1 se produce un fenómeno T (por ejemplo, desplazamiento de un objeto). Yo entiendo que, si ese mismo fenómeno T, se produce en una zona Y de radio R2 (no necesariamente igual a R1) tal que las circunferencias (X, R1) e (Y, R2) no se cortan, cada una de ellas es una zona individual de encantamiento. ¿Cómo sabemos entonces que se trata de un poltergeist? Porque está muy claro que al salir de la zona X, deja de producirse T, pero al entrar en la zona Y, ¡vuelve a producirse T! Según la primera "definición", son dos encantamientos aislados, según la segunda "definición" se trata de un poltergeist, ya que se reproduce "en otra zona" y, para más inri, se supone que los encantamientos y los poltergeist son fenómenos diferentes, entonces, ¿se puede saber de qué estamos hablando?
Se puede objetar que este fenómeno T "no es realmente igual en las circunferencias (X, R1) e (Y, R2)" y por tanto tenemos dos lugares distintos cada uno con un encantamiento. Bien, ¿eso significa entonces que tenemos todos los fenómenos paranormales perfectamente catalogados como para poder distinguir uno de otro? ¿Es el movimiento de una silla un fenómeno diferente al movimiento de un taburete? ¿Al de una silla con el respaldo roto? ¿Al de un sillón? ¿Es el fenómeno diferente si los objetos desplazados recorren distancias diferentes? En matemáticas tenemos un concepto que es el de "clases de equivalencia", y si bien no voy a entrar en el tema, sí apunto que es, de forma ideal, lo que se debería perseguir: establecer una relación tal que permita decir "este fenómeno paranormal es equivalente a este otro y por tanto podemos considerarlos como instancias de una misma clase de fenómenos paranormales, pero este fenómeno paranormal no es equivalente a este otro y por tanto podemos estar seguros de que estamos ante dos clases de fenómenos paranormales distintos". ¿Hacen esto nuestros investigadores? Es decir, ¿prueban la existencia de los fenómenos paranormales, o bien, incluso, asumiendo su existencia, clasifican los fenómenos atendiendo a un criterio de relación de equivalencia riguroso con una tipificación de las distintas clases de fenómenos paranormales lo más detalladamente posible definida? Parece ser que no.
No es de extrañar pues que no pueda tomarme muy en serio el siguiente comentario que realiza José Requena:
"Quizá habría que recordarle a la ciencia, que si los fenómenos parapsicológicos son de tan difícil reproducción, pudiera deberse a que quizá hubiera que utilizar otros parámetros", y lo completa comentando que en ese caso cree que los investigadores pueden aportar otros (parámetros, entiendo) en aras de descubrir que hay detrás de estos fenómenos.
¿Cómo van a aportar otros parámetros si ni siquiera saben definir su objeto de estudio? No se trata ya de que se quiera o no se quiera aceptar "X" por la "malvada ciencia oficial dogmática y comeniños ya que nos ponemos", ¡es que ni siquiera sabemos de qué nos están hablando! Y, además, ¿cómo se estudia un fenómeno del que no hay pruebas de su existencia? Me viene a la cabeza como contraposición a todo esto una entrada que he leído en "Tio Petros", muy bonita, al respecto de los números trascendentes. Invito al lector interesado a que se pase por su web, la encontrará muy instructiva, gracias a la capacidad divulgadora de nuestro querido "Tio Petros". Los números trascendentes están perfectamente definidos. A pesar de que la recta real está prácticamente poblada de ellos, es muy difícil encontrarse con uno. Pero buscar un número trascendente no es perseguir una quimera: sabemos que existen. ¿Y cómo lo sabemos? Porque está demostrado, a base, sí, de definiciones, proposiciones, teoremas y esas cosas que se hacen en matemáticas. Por tanto, como sabemos que existen, aunque sea realmente difícil encontrarnos con uno, podemos estudiarlos. Y eso es todo lo contrario de lo que sucede aquí. No tenemos definiciones y tampoco pruebas de existencia, ni siquiera una pequeña pista. ¿Qué quieren que "estudie la ciencia", entonces?
José Requena nos cuenta que le gusta aplicar las premisas del periodismo, es decir, formularse las preguntas "cómo", "quién", "dónde", "cuándo" y "por que". Dice que cuando queremos estar en una casa encantada, cuando hay sonidos, movimiento, percepciones físicas (visuales)... lo primero que nos viene a la mente es quién o qué produce esos fenómenos.
Hace un rápido repaso a las hipótesis sobre los causantes de estos fenómenos; los espiritistas defienden que se trata de espíritus, de seres desencarnados, mientras que actualmente tenemos hipótesis (y no "teorías", como él sostiene) más audaces, desde demonios hasta los llamados "seres elementales" (hadas, gnomos, sílfides, etc). Ciertamente, son audades, y no voy a ser yo quien le quite la razón en este punto, porque hay que ser realmente atrevidos para encontrar como causantes de unos supuestos fenómenos a unos seres que, a día de hoy, son completamente ficticios.
Aunque a raíz del descubrimiento, la popularidad que obtuvo el famoso libro "Necronomicon",
donde se habla de unos pórticos que darían paso a unos seres horripilantes con propiedades extraordinarias y que teóricamente serían accesos. Afortunadamente, nos dice, esto pertenece al campo de la superstición, "aunque los más románticos conservamos la ensoñación que producen esas leyendas".
Un momento, alto ahí. El Necronomicon fue una invención de Lovecraft. Ese libro nunca ha sido escrito, al menos no antes de que Lovecraft hablara de dicho libro como parte central de los mitos de Cthulhu. Hay una gran confusión en la red al respecto de dicho libro, y creo que las siguientes entradas pueden ayudar a aclarar un poco el asunto (he añadido una sobre falsos documentos porque también puede resultar interesante):
Necronomicon en la Wikipedia (inglés)
Sobre falsos documentos, Wikipedia (inglés)
Otra fuente sobre el Necronomicon (inglés)
Por otra parte, ¿qué importancia tiene que los más románticos conserven la ensoñación en las leyendas, con el hecho de estudiar casas encantadas?
Nos dice que "indudablemente el fenómeno existe", pero que otra cosa es quiénes lo provocan y qué naturaleza tienen quienes lo provocan. ¿Indudablemente? ¿Seguro? ¿Cómo lo sabe? ¿Podrá probarlo?
Menciona una de "mis frases favoritas". Es tan complejo estudiar estas cosas, que "nos movemos en un campo de hipótesis". Entonces, si después de tantos años "investigando", de tantos kilómetros recorridos, de tanto dinero gastado... todavía nos hemos quedado en las hipótesis, ¿se puede saber qué estamos haciendo?
No parece importarle mucho lo que acaba de decir, y prosigue diciendo que si hablamos de fenómenos táctiles, resulta que hay controversia, porque si se considera que los responsables de los fenómenos poltergeist son seres desencarnados y por tanto carentes de soporte físico, esto implica que no pueden ser estos seres. Bien estoy de acuerdo, y es más, aplico el mismo criterio para decir que, dado que no tienen soporte físico, no pueden aparecer en fotografías y tampoco pueden dejar registrada su voz en grabadoras. Si no tienen soporte físico, no pueden interactuar con la física de nuestro universo. Es así de sencillo. Y si pueden actuar con ella, será de alguna forma medible y por tanto sí tendrán algo de soporte físico y no podrán ser, pues "seres desencarnados".
Prosigue diciéndonos que "tras 25 años de estudio" ha obtenido unas "conclusiones", y es que el origen de estos "fenómenos" es el ser humano, es decir, el ser humano se comporta como un canalizador. "No se puede producir ningún fenómeno paranormal sin la presencia del ser humano". Me pregunto entonces qué suceden con los fenómenos psi-animal, pues. Hay quien sostiene que los animales también tienen poderes psi, pero según la tesis de José Requena, esto no puede ser. Entonces, ¿a quién hacemos caso?
¿Cuál sería el papel del ser humano, pues, teniendo en cuenta que los fenómenos pueden ser tanto movimiento de objetos como inclusiones psicofónicas? Lo que sí parece claro es que, en la mayoría de ocasiones, es el causante directa o indirectamente, por medio de una conducta psíquica (¿?) es el auténtico manipulador de ese tipo de fenómenos.
Piensa que es audaz decir que la mente humana, a pesar de ser tan poderosa, y de usar tan poco coeficiente, sea la causante de esos fenómenos, pero quizás los amplifique. Para mí ya es audaz repetir la falacia del poco uso de la mente humana, como comenté al hablar de la presentación de las jornadas.
Comenta que se han realizado experimentos científicos con los psíquicos, y que los resultados no han podido ser más discretos. Nos recuerda a las "grandes psíquicas rusas", como Nina Kulagina, de quien nos cuenta sus "proezas", y cómo el radio de acción de los "poderes" se reduce en condiciones estrictas de análisis. No es que se reduzca: es que desaparece. Nina Kulagina fue un fraude, como podemos leer en este artículo, que fue publicado en el Skeptical Inquirer de julio/agosto de 1997. El mismo artículo pero en italiano puede leerse en este sitio, que fue publicado en "Scienza & Paranormal" de enero/febrero de 1999.
Justifica la "discreción" de los resultados obtenidos por el hecho de que los supuestos fenómenos son "esporádicos, espontáneos, efímeros, elusivos", y dice que "hay que ser un adorador de la estupidez más supina" para poder creer que en un momento determinado podemos controlar uno de estos fenómenos.
Pasa ya a hablar de las casas en sí, comentándonos primero una cuestión de su propia ética profesional, y es que no revela los lugares donde se producen los supuestos fenómenos paranormales por "evitar peregrinaciones y consecuencias negativas". Esta confidencialidad, que en principio parece estar bien, presenta un problema: no se puede comprobar lo que afirma sobre los lugares encantados.
Nos dice que los lugares donde se producen estos fenómenos son casas normalmente deshabitadas, o bien habitadas por segunda vez. No sé él, pero yo siempre he vivido en una casa de segunda mano, a lo largo de todas las veces que me he mudado, y mi experiencia me dice que hay MUCHAS casas que son habitadas por segunda o tercera vez, como sostiene. O sea, que la gran mayoría de las casas son proclives a presentar fenomenología paranormal, lo cual, pues no aclara mucho. Su hipótesis es que la casa conserva una historia que se mantiene en el ambiente. Es decir... ¿qué? ¿Qué "historia" se conserva? ¿La del primer inquilino, la del segundo, la del tercero? ¿Se conservan todos los aspectos? ¿Algunos? ¿Cuáles? ¿Cómo? ¿Cómo se manifiestan? ¿Cómo es posible que los lugares tengan memoria? ¿Los materiales pueden recordar lo que ha pasado? ¿Seleccionan hechos a recordar, además? ¿Cómo?
Comenta también que la idea popular es que los lugares donde se produce fenomenología paranormal son lugares donde han sucedido muertes y tragedias, pero nos dice que ha comprobado que hay lugares donde no ha sucedido nada de esto, y sí que, simplemente, se ha liberado una emoción muy intensa, que se convierte en vibración (¿perdón?) y esa vibración es lo que impregna el lugar.
Nos recuerda así que el ser humano vive en una especie de "magma energético", es decir, rodeado de fuerzas completamente imperceptibles, sutiles. Claro, la (malvada) ciencia (dogmática) no aceptará nunca estas "fuerzas completamente imperceptibles", porque "no se pueden pesar, no se pueden ver, no se pueden tocar", y quiere recordarle a la ciencia que las ondas herzianas tampoco se pueden ver ni tocar, y sin embargo existen. Pero José Requena olvida un detalle muy importante, y es que las ondas herzianas *se pueden medir*. Y se sabe cómo se miden, y cómo son, porque están perfectamente definidas. Cosa que no sucede con su "magma energético de fuerzas sutiles".
Dice también que las casas donde se producen fenómenos paranormales son lugares afectados por líneas telúricas de energía. Estas líneas son producidas por una red energética cuadriculada, orientadas de norte a sur que nos podemos encontrar en dirección este-oeste, de entre unos 2 metros y 2 metros y medio de ancho, hueco en el que hay una zona neutra. La exposición a estas radiaciones puede producir enfermedades crónicas como insomnio o enfermedades cardiovasculares, que se agravan si la exposición a dichas líneas es prolongada. Estas líneas también afectan a plantas y animales, y nos dice que está comprobado científicamente (?) que los animales reaccionan ante dichas líneas (notar cómo ahora que parece que la ciencia confirma algo que nos conviene, no nos metemos con ella). Cuenta pues que nos encontramos con las "casas cáncer": viviendas insalubres que presentan evidentes signos externos, como moho, malos olores o humedad intensa. Si estamos ante una línea telúrica, debemos salir de su radio de acción, que es de unos 2 metros. Nos recomienda además orientar el dormitorio hacia el norte (¿es esto una suerte de feng-shui preliminar?), y nos dice que "todo esto parece que funciona".
Vamos a ver, porque yo ya me he perdido. Se supone que tenemos una "red energética" cuadriculada. ¿Esa red envuelve a todo el planeta? Si es así, ¿cómo lo hace? Porque si entendemos una cuadrícula tal y como se ve en un plano, debe haber alguna manera de "envolver" la esfera que es el planeta con un plano, de manera que todos los puntos de la esfera queden perfectamente identificados con los puntos del plano de manera biunívoca. Tratad de imaginarlo. ¿Creeis que es posible hacer esto? Pues resulta que si no se añade un punto externo al plano, llamado "punto del infinito", esto no es posible. Si hablamos de un plano "finito" (es decir, un rectángulo), esto es igualmente imposible salvo que "arruguemos" el rectángulo, con lo que la cuadrícula no puede ser perfecta y habrá intersecciones (y no habrá una correspondencia biunívoca entre el rectángulo y la esfera). Pero bueno, tal vez no nos estén hablando de una rejilla "tradicional", especialmente conociendo la tirria que le tienen a las cosas "tradicionales", y se refieran a algo como la división paralelos-meridianos de la Tierra. Vamos a concederles este beneficio de la duda y sigamos analizando. Los "cuadrados" de la rejilla (lo entrecomillo porque si son como hemos asumido, no sólo no son cuadrados, sino que pegados a los polos son triangulares, es decir, se van deformando conforme nos alejamos del ecuador) tienen entre dos metros y dos metros y medio de ancho. Es decir, son "cuadrados" de esa cantidad de metros de lado. Ahora bien, el radio de acción de las líneas que conforman la rejilla es de dos metros. Debo entender que todos los puntos de las líneas tienen ese radio de acción. ¿Qué sucede entonces? Que no queda un solo punto de la Tierra que quede libre de su efecto. Y aún con todo eso y procurando ser benévola, si lo que pretendía decir es que las líneas están separadas por "kilómetros" y no por "metros", ¿por qué ha dicho metros?
Respecto a lo de las "casas cáncer", pues qué se puede decir de eso... Todas las casas abandonadas son así (humedad, moho...), y no creo que por ello nos vaya a provocar algún mal estar en ellas. Se limpian un poco, y listo.
Ahora nos explica cuándo se producen los fenómenos. Nos dice que bajo una emoción que puede estar encuadrada en un estado alterado de conciencia, es decir, bien bajo el efecto de drogas o alcohol (el alcohol también es una droga, pero bien), bien en una elevación de pensamiento mesiánico (?), un estado de trance, o el miedo. El miedo, nos dice, es una emoción muy intensa, tanto, que cuando se amplifica se transforma en pánico y entonces se manifiesta al exterior. Las emociones intensas amplifican los fenómenos paranormales, por tanto, en un estado de miedo, de pánico, el fenómeno cobra intensidad y virulencia, pero si nos tranquilizamos y no le damos importancia, entonces se disuelve. Es una de las conclusiones a las que ha llegado, nos dice.
Varios aspectos hay aquí para comentar. En primer lugar, ¿qué es eso de un estado alterado de conciencia? Y, ¿el alcohol? ¿Las drogas? Hace unos meses leí de una chica que decía que cuando tomaba alcohol, sentía en su mente los pensamientos de toda la gente que estaba en el local y que "sus poderes" se liberaban. Vamos a ver, ¿cómo sabe, primero, que lo que oye en su mente es lo que piensa la gente del local? ¿Les ha preguntado uno por uno para confirmarlo? Y, segundo, ¿no le ha dado por pensar que los efectos que provoca el alcohol sobre el cerebro justifican más que de sobra su "etereidad"? Quedó bastante claro que no. Y que iba a seguir tomando alcohol y otras drogas para "potenciar" estas percepciones. Genial, estupendo, maravilloso. Se destrozará el cerebro, se destrozará la vida, y luego seguro que acabará culpando a quien no toca de su miseria. Si quiere sentirse especial, hay otras formas mucho más constructivas de hacerlo. No está muy relacionado con el tema, pero me preocupa que se pueda llegar a relacionar el tomar alcohol u otro tipo de drogas "buscando" que se produzca algún tipo de fenómeno paranormal. De una u otra manera, la sugerencia quedaba implícita en el aire.
Por otra parte, vuelvo a insistir en que *no* está probada la existencia de hecho paranormal alguno y, por tanto, no podemos afirmar que las emociones humanas amplifican algo que no sabemos siquiera si existe. Yo propongo una explicación mucho más mundana. Una persona sugestionada, una persona asustada, que esté en un sitio que le sugiera "misterio", va a interpretar los estímulos que le llegan como manifestaciones de fenómenos extraños. Cuanto mayor es el miedo, menor será la capacidad de analizar con frialdad el entorno y darse cuenta de que esa sombra que estamos viendo no es más que eso, una sombra, a la que inevitablemente le vamos a buscar forma humana pero que no por ello es humana, darse cuenta de que ese ruido extraño pueden ser el crujir de la madera, una tubería, insectos moviéndose, el propio "sonido de fondo" que hay en el "silencio" y que bien podría interpretarse entonces en función de nuestra sugestión... No hay nada de paranormal en esto, sino más bien situaciones completamente normales donde la sugestión y el miedo lo ponen todo. No me extraña, por tanto, que cuando el miedo cesa, cuando ya no le damos importancia, la "fenomenología" remita, y es, simplemente, que dejamos de interpretar como "misteriosos" unos estímulos que no lo son en absoluto.
Se plantea por qué se establece esa conexion entre una energía imperceptible y el ser humano; además, se pregunta si son energías inteligentes, si pertenecen a seres de otra dimensión, o si son seres de carne y hueso como nosotros. Dice que "los que investigamos, tenemos cada uno nuestra propia teoría", y que sería una temeridad decir "es esto o es esto". Él dice que tiene su propia teoría de qué pueden ser, y que lo que está claro es que existen, que necesitan una especie de convivencia con el ser humano para reproducir estos fenómenos, y que el ser humano debe vivir un estímulo muy intenso como ira u odio, que, en contacto con ese "magma energético", provocará que se produzca el fenómeno.
Esto de las energías inteligentes me sobrepasa, la verdad. Pediría una definición coherente, algo mínimamente inteligible, pero a todo aquel que se lo he preguntado, su respuesta, a lo más a lo que se ha parecido es a la mítica frase de Jesulín de Ubrique, "es... como un toro". Otro tanto pediría con la ya gastada "otra dimensión". "Otra dimensión"... Eso quiere decir que hay "unas dimensiones" y "otras dimensiones", y la "otra dimensión" es una de las "otras" y no de las "unas", pero, ¿cuáles son las "unas" y cuáles son las "otras"? Tal vez todo este lío quedaría resuelto si los "investigadores de lo paranormal" *realmente* supieran de qué están hablando cuando emplean la palabra dimensión. Lanzo la pregunta al aire: ¿sabeis realmente lo que es la dimensión? ¿Sabeis en qué términos se aplica?
Por otra parte, ¿qué es eso de que cada uno tenga una "teoría" (hipótesis) y sea una temeridad afirmar con rotundidad la veracidad de una de ellas? Así es normal que no avancen nunca y sólo se les acumulen los misterios. ¿De qué sirve tener una hipótesis si no puedo confirmarla? En el mundo real eso se llama "perder el tiempo".
Completa la charla con una serie de anécdotas personales, repitiendo un poco lo que ya se ha dicho, mostrando un poco del conocido odio por el trabajo de los científicos, y diciendo una frase muy interesante: "Esto es un campo de hipótesis, que cada cual tome la que le convenga". No, lo siento, pero investigar no es cuestión de gustos, sino de hechos. Y si los hechos no gustan, es lo que hay.
¿Con qué nos quedamos al final de toda esta charla? Con lo mismo que al principio: nada.
¿Y por qué digo "nada"? Pues porque seguimos sin tener una sola prueba de la existencia de los fenómenos paranormales, si asumimos que existen, no hay una tipificación que permita distinguir realmente un encantamiento de un poltergeist, la sugestión y el miedo permiten explicar los supuestos fenómenos paranormales sin acudir a "energías" indefinidas, las líneas telúricas tal y como se han definido nos demuestran que absolutamente todo el universo está a su merced (aunque tampoco se ha probado su existencia, vaya) y no sólo las casas "cáncer", etc, etc, etc...
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